3 jun 2015

ALEGRIA Y BUEN HUMOR

Sócrates decía: “La alegría del alma forma los bellos días de la vida”. La alegría es definida como un grato y vivo movimiento del ánimo motivado  por algo halagüeño, y a veces sin causa  determinada, que se manifiesta generalmente con signos exteriores.. Havelock Ellis afirma que la risa es como un ejercicio religioso, puesto que conduce a una expansión del alma.
Aristóteles describía a la risa como “un ejercicio corporal valioso para la salud”. La medicina psicosomática se ha cansado de probar que nuestro estómago, hígado, corazón y todos los órganos funcionan mejor cuando nos sentimos felices. La risa o alegría aumenta nuestra resistencia física y actúa como un  inhibidor natural del dolor.
La risa interrumpe la actividad mental: divierte o más bien relaja la atención, impidiendo a la mente entretenerse en  cuestiones perniciosas. La risa también levanta el espíritu cansado.
Thackerai afirma: “la risa es bueno para los negocios. Puede reducir las tensiones, da vida a las presentaciones  y estimula la creatividad. En un ambiente de negocios, cuando a las personas se les permite reír, aunque sea quince segundos, obtienen más oxígeno para el cerebro, lo que les hace pensar más claramente”.
La risa y el buen humor rejuvenecen, la sonrisa hace que el rostro se vea más bello.
Marcel Archard  dijo: “mucha gente cree que para triunfar basta con levantarse temprano. NO; es necesario también levantarse de buen humor”
La felicidad humana no es producto de los grandes acontecimientos de la vida, sino de las pequeñas vivencias cotidianas”, escribió  Benjamín Franklin en su autobiografía.  Numerosos estudios han demostrado que la gente que necesita de otra gente es en realidad la más feliz, y es también la que menos probabilidades tiene de sufrir depresión.
Hace más de cien años, el neurólogo francés Guilliane Duchenne de Boulogne comenzó a estudiar qué es lo que  se escondía detrás de una sonrisa. Hoy se sabe que puede  resultar contagiosa y mejorar más un buen estado de ánimo. Por ello, los investigadores sobre el humor recomiendan este sencillo ejercicio cuando se pasen momentos difíciles: mirarse al espejo y sonreír. Esta expresión facial genera la emoción correspondiente, de forma que si vemos el reflejo de una sonrisa, comenzaremos a sentirnos mejor.
El buen humor mientras dura, favorece la capacidad de pensar con flexibilidad y con mayor complejidad, haciendo que resulte más fácil encontrar soluciones a los problemas ya sean intelectuales o interpersonales.
La risa parece ayudar a las personas a pensar con mayor amplitud y asociar más libremente. Los beneficios intelectuales de una buena carcajada son más sorprendentes cuando se trata de resolver un problema que requiere una solución creativa.
En un estudio en la Universidad de Chicago encontraron que las personas optimistas consideraban los cambios como un desafío y no como una catástrofe, se mostraban atentos con el resto de las personas, y sentían que controlaban sus vidas.
Los niños aprenden con mayor facilidad y eficacia en un ambiente agradable. El neurólogo William Fry subraya el efecto estimulante de la risa en la circulación sanguínea, en la respiración y, sobre todo, en la oxigenación de nuestro cuerpo. Una simple sonrisa es capaz de  provocar una secreción mayor de endorfinas, encargadas de producirnos bienestar.
El psiconeurólogo Arthur Stone, encontró en la mucosa nasal de las personas más sonrientes una mayor cantidad de inmunoglobulina “A”, una sustancia que refuerza las defensas del organismo.
El Dr. César Días Cabrera afirma que en estados de satisfacción, el timo fabrica más timina, uno de los componentes que contienen los fármacos antidepresivos y que además nos hace resistentes contra las enfermedades.
Investigadores de la Universidad de Texas afirman que sentirse feliz y lleno de esperanzas parece ser  una poderosa medicina para reducir el riesgo de derrame cerebral.
El Cardiólogo Glenn Ostir  subraya que los individuos con altos grados de emociones positivas son más propensos a hacer ejercicios, mantener un estilo de vida saludable y ceñirse a los tratamientos médicos.
El Dr. Sang Lee de Corea, afirmó: “la mente y el cuerpo son un todo. Cuando existe una situación alegre y esperanzada, la química cerebral se altera, liberando un tipo especial de hormona llamada endorfina, que fortalece el sistema inmunológico, pudiendo inclusive, eliminar células cancerosas. El oftalmólogo William Bates comprobó que el sentido de la vista mejora cuando el individuo está pensando en cosas agradables o viendo escenas que le complacen.
El filósofo inglés Herbert Spencer  caracterizó la risa como una “descarga de la excitación nerviosa excesiva”, confirmándose luego que la risa implica una liberación de la tensión o de energía excesiva  y esto se debe a que los músculos han quedado flácidos.
Aproximadamente un niño se ríe 400 veces al día, mientras que un adulto sólo lo hace 15 a 16 veces.
John Morreall explica  que después de que uno se ríe, entra en un estado de relajación, la presión arterial y los latidos del corazón descienden, así que nos sentimos profundamente relajados”.
Los doctores Lee Berk y Stanley Tan dicen que la risa agudiza las habilidades de la mayoría de los instrumentos de nuestro sistema de inmunidad. Activa los linfocitos T y las células de ataque, las que ayudan a destruir los microorganismos invasores. La risa aumenta también la producción de nuevas células de inmunidad y reduce los niveles de cortisol, la hormona del estrés, que puede debilitar la respuesta del sistema de inmunidad.

Por último, el humor nos ayuda a luchar con lo impensable: nuestra calidad de mortales.

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